<< volver a página principal  
 

Opiniones de otros grandes del arte.

Keith Richards

“¡El bueno de Bob! Es alguien muy grande, la clase de tipo al que le lavaría los platos después de la cena. Lástima que sea tan ansioso, que tenga la fiebre de la línea blanca... La línea blanca de las carreteras. Está siempre tocando. No creo que se acuerde ni de la dirección de su casa.”

León Gieco

“Sin dudas Dylan fue y es un grande que le mostró el camino a varias generaciones de músicos, especialmente cantantes y en cuanto a mi vida personal, está en el primer lugar junto a Pete Seeger y Bruce Springsteen. Ese estilo de tocar la guitarra, cantar y colgarse la armónica y el sonido folk tan personal, es muy suyo. Además, junto a Joan Baez, en los ‘60, conformaban todo un movimiento de rebeldía joven de la época.”

Celeste Carballo

“Yo tenía nueve años cuando en Nueva York Dylan grababa su primer single número uno. Una canción que dura siete minutos en el Top Cuarenta, no te la cree nadie... Fue en 1965, yo todavía estaba viviendo en el campo todos mis sueños de Lejano Oeste, pero en el lejano Sur argentino, y hacía canciones, pero eran instantáneas, como el café, desaparecían de mi memoria en un minuto porque ya venía la próxima, y así... ‘Like a rolling stone’ la hizo en una cabaña de Woodstock, él dice que simplemente vino, empezando con ese riff de ‘La Bamba’. ¡Y más bien! Las mejores canciones simplemente vienen.”

Paul McCartney

“El período Woody Guthrie que atravesó Dylan fue muy lindo; me gustaba mucho entonces. Pero después tuvo una segunda ola de popularidad, cuando se volvió más psicodélico y más asociado con las drogas, y en esa época John en particular se prendió mucho de él a causa de su poesía. Todas esas canciones eran grandiosas en el aspecto de las letras. Masas de letras desordenadas como las que John había escrito en sus libros. Así que los galimatías de Dylan y su poesía desordenada resultaban muy atractivos, tocaban una cuerda sensible de John, era como si John sintiera: ‘Ese debería haber sido yo’.”

fob

Andrés Calamaro - Napoleón Bob and the Pope.

Estoy en una cafetería, mientras Napoleón Bob canta de espaldas al papa Juan Pablo II:
–Napoleón Bob no tenía nada mejor que hacer y está cantando con el Papa–dice alguien.
–Lo hace por honor y por dinero, como Bruce Willis en Pulp Fiction, que cobra por vender y cobra por ganar. ¡Y aún así necesita soñar!
Palabras son recibidas con aprobación general por la concurrencia.
–Bob no sigue la corriente... ¡Es la corriente! –dice otro y despierta aplausos.
–No olvidemos que ya grabó tres discos cristianos, en el vértice de las décadas 70 y 80. Y que en los años ‘60 había vuelto a Nashville con Johnny Cash... ¡Sin dejar de ser amigo de los Grateful Dead! –más aplausos.
–¡Y de Ginsberg y de Lennon y de Ronnie Wood!
–¡Cantó para Frank Sinatra, y ahora para el Papa! –risas y aplausos.
Mientras tanto, en Bologna, Napoleón Bob, con tuxedo puesto, su mejor LesPaul y un elegante Stetson blanco, termina de cantar (tres canciones) y sube, al trotecito, los escalones que lo separan del Sumo.
–¡No! ¿Besó el anillo? –tensión en la atmósfera.
–¡Karol le está diciendo algo al oído! –murmullo coronario.
–¡Al chico que hizo fumar el primer joint a los Beatles!
–¡The Pope smokes!
Aprobación generalizada. Risas y aplausos.
–¡Bob, the Pope!
Ovación.

Bono (de U2) - El hombre del Medioevo

Estuve pensando sobre Bob Dylan el otro día, tratando de definir que es lo que hace que lo respete tanto, y lo que vino a mi mente fue una línea del poeta Brendan Keneally del Libro de Judas, una línea que fue usada en el libro de la gira Zoo TV y que puede ser aplicada a toda la carrera de Bob Dylan. La línea es: “La mejor manera de honrar la edad es traicionala”. Esa es la esencia de Bob Dylan: no tan simple como colocarse en el costado opuesto de lo que sea. Y no porque él sea un tipo raro; los tipos raros se vuelven poco interesantes al final del día y terminás sabiendo cuál es su posición. Dylan fue, a su debido tiempo, el verdadero representante de lo que debía ser considerado moderno y todavía lo es, con un criterio único de modernidad. Porque, de hecho, Dylan viene de un lejano tiempo, casi medieval. Así fue desde los comienzos, cuando cantaba como un viejo trovador –era una voz de anciano en el cuerpo de un hombre joven. Por el resto de su vida, él ha estado escarbando en cierto pasado que todos nosotros olvidamos pero no tanto. Así es para mí.